
En la parte más delantera de la boca vive un trío ordenado de sonidos: las sibilantes dentales z, c y s. Se producen con la punta de la lengua justo contra los dientes superiores y, como las demás familias de consonantes del mandarín, comparten una posición y solo difieren en cómo se comporta el aire.
Una posición en los dientes
Coloca la punta de la lengua contra la parte de atrás de los dientes delanteros superiores, con los labios relajados y ligeramente estirados. Esa única posición produce los tres sonidos:
- z sella el aire en los dientes y luego lo suelta con suavidad en un breve zumbido, sin bocanada. (zài, otra vez)
- c lo sella de la misma manera y luego lo suelta con una bocanada aguda de aliento. Suena como ts. (cài, plato)
- s nunca sella el aire; sale silbando de manera constante por la rendija estrecha. (sān, tres)
La letra c es la que sorprende a todo el mundo. No es una k ni una s simple; es una ts nítida, soltada con fuerza.
La i zumbante después de z, c, s
Una particularidad aparece en cuanto estos sonidos se encuentran con la letra i. En zī, cī y sī, la i no es la vocal clara de jī o lī. La lengua simplemente se queda donde está, cerca de los dientes, y zumba. La letra i en realidad representa tres sonidos distintos en el pinyin según lo que venga antes, un camaleón que seguimos en detalle en por qué la i suena distinta en chī y en lī.
No los confundas con los retroflejos
Los dentales tienen una imagen reflejada de lengua curvada en zh, ch, sh, y los dos grupos se confunden con facilidad porque siguen el mismo patrón de oclusión suave, oclusión aspirada y silbido. La clave está en la lengua: los dentales apuntan la punta hacia delante en los dientes con los labios estirados, mientras que los retroflejos la curvan hacia atrás con los labios redondeados. Ponemos a las dos familias una al lado de la otra en conoce a los primos: z, c, s frente a zh, ch, sh.
Practicar el conjunto
Ejercita los tres en secuencia: zī, cī, sī, manteniendo la punta de la lengua plantada en los dientes todo el tiempo. Presta atención a la salida suave, luego a la bocanada aguda y después al largo silbido. El hábito más difícil de adquirir es confiar en que c es de verdad ts, así que dedícale a ese unas repeticiones extra hasta que la bocanada salga automática.


